Con el taxista

Con el taxista

Posted on

Mi nombre es Judith, tengo 32 años y actualmente me he mudado a la ciudad donde conseguí mi empleo. Vivo sola, y sin pareja.
Me consideraba una chica del montón, y lo digo en pasado, ya que hace poco, viví una experiencia que me convertío a mi misma como en una mujer exuberante y sexy, al menos, así me lo dijo Alfonso, el taxista.

Esto ocurrió más o menos hace unos 2 años, cuando vine para mi entrevista de trabajo. Ese día, me vestí de lo mas elegante, ya que quería dar una visión buena de mi.
Llevaba una camisa de rayas azules bastante ajustada, con un par de botones desabrochados hasta el escote, una falda de tubo azul marina y un par de zapatos bastante altos.
El cabello suelto y liso, que rozaba casi mi culo, y una lencería fina y bonita.

Al salir del aeropuerto con mi maleta, decidí ir a coger el taxi. Me acerqué al vehículo, pero vi que allí no había nadie. De repente, alguien me toco el hombro.
Me giré y vi a un hombre bastante desaliñado, creí que seria algún vagabundo y le dije que no llevaba nada suelto.
El hombre, se quedó sorprendido y haciendo una mueca, me dijo que él era el taxista.
Me quede callada y avergonzada.

Me preguntó que donde me quería llevar y le dí una tarjeta donde venia la dirección. Tras un rato examinándola, me dijo que seria un trayecto caro, ya que las oficinas estaban a la otra punta de la ciudad, pero no me importaba.

Tras un largo rato hablándome sobre su trabajo y sobre lo solo que estaba, me empezó a preguntar sobre mi soltería.

Al decirle que estaba soltera, se sorprendió y me dijo que una mujer tan sexy como yo no debía estar soltera, y que si tuviera mi edad, ya estaría intentando ligarme. Sonreí y agradecí su alago.

Notaba como me miraba a través del retrovisor del coche. Me incomodaba un poco aunque también me hacia sentir atraída.

Al cabo de 10 minutos, me dijo que tenia que hacer una parada para revisar algo del motor, así que aparcamos a un lado de la carretera y salio del coche.

Pude ver como su pantalón estaba apretando su evidente erección.
Levantó el capo, y tras un largo rato, decidí salir del coche para ver si el taxista se encontraba bien.

Cual fue mi sorpresa, que estaba masturbándose tras el capo del coche.

Al verme, no cesó y fijando sus ojos en mi escote, lo hacia cada vez mas rápido.
Me quede allí quieta sin saber que hacer. Me dispuse a volver al coche, pero me agarro de la cintura con las dos manos, y frotándose contra mi culo, acabo de correrse.

Me dejó la falda chorreando, me pidió disculpas y continuamos la marcha, obviamente, fuera del coche.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>